Cuando la bipolaridad rompe barreras. Peñalba de Castro rinde tributo a Elena Briongos, “su mejor embajadora”

Imagen Elena Briongos
La presidenta de Salud Mental Aranda recibe el I Premio Terruño

Dicen que no hay mayor honor que ser reconocido en tu tierra. Elena Briongos ha recibido reconocimientos importantes, como el premio CERMI o la mención especial de los Premios Nacionales de Discapacidad Reina Letizia, pero este fin de semana ha recibido el homenaje de su pueblo, Peñalba de Castro, que le ha otorgado el I Premio Terruño. "Elena es, sin duda, la mejor embajadora de Peñalba. Allá donde va, como presidenta de Salud Mental Castilla y León, siempre presume de su pueblo y de la vida en el mundo rural porque, aunque se hable de la España vaciada, aquí muchos queremos seguir viviendo", afirma una de las promotoras del galardón, Isabel Marina Rica.

Detrás de esta iniciativa están tres vecinos, Isabel, Lydia Pérez Espeja y Benjamín Marina Rica, los responsables de la nueva ruta turística Te enseño mi pueblo. "La idea del homenaje surgió en una visita, cuando una persona nos dijo que éramos los mejores embajadores. Nos miramos y lo tuvimos claro. Si alguien es embajadora de Peñalba de Castro, es Elena Briongos", asegura Isabel.

Un diagnóstico y un ejemplo de superación

La vida de Elena Briongos no ha sido fácil. Con 18 años tuvo la primera crisis, pero el diagnóstico, un trastorno bipolar, llegó muchos años después, tras años de evaluaciones e ingresos hospitalarios. En la asociación Salud Mental Aranda comenzó como usuaria en el año 2000. Con el tiempo asumió distintas responsabilidades hasta convertirse en presidenta de Salud Mental Aranda y, desde 2019, también de la Federación Salud Mental Castilla y León. Desde ambos cargos trabaja por la defensa de los derechos de las personas con problemas de salud mental y sus familias, promoviendo un modelo de atención inclusivo que llegue también al olvidado mundo rural. "Es un ejemplo de superación", destacan.

En Peñalba han recibido la iniciativa con los brazos abiertos. “Como alcaldesa siento hacia Elena un profundo orgullo y admiración por haber podido llegar tan lejos desde un pueblo tan pequeño. Ha dado visibilidad a la salud mental y ha hecho posible que se normalice y no veamos esta enfermedad desde lejos. Es valiente, inteligente y buena persona”, destaca la regidora, Alicia Niño.

Para Piedad Dueñas, una de sus amigas más cercanas, Elena es una luchadora que ha defendido como pocas la igualdad de oportunidades de las mujeres con discapacidad. “Es un premio más que merecido. Estamos muy orgullosos de ella”, destaca.

En este reconocimiento, su hermana, Ana Briongos resalta su fortaleza y su increíble afán de superación. “Desde que le dieron el diagnóstico su afán ha sido poder hacer todo lo posible para integrarse en la sociedad y luchar para que otras personas como ella lo puedan hacer. Tiene una fuerza de voluntad grande para salir adelante. Es de envidiar. Toda la familia estamos muy orgullosos de ella”, agradece.

Por y para el pueblo

Según explican desde la organización, el premio, que nace con voluntad de continuar en el tiempo, pretende poner en valor la trayectoria y el esfuerzo de vecinos que, de forma altruista, trabajan por y para el pueblo.

Isabel insiste en la importancia de organizar actividades que conecten a los vecinos, especialmente a los mayores. "En verano salen a dar un paseo y se sientan a la sombra a charlar, pero en invierno el frío no da opción y se quedan en casa, solos", lamenta, convencida de que muchos problemas de salud mental se podrían corregir o evitar con una buena conversación. "A veces la gente se siente muy sola", advierte.

Isabel, Lydia y Benjamín dieron el paso hace dos años y, cada segundo fin de semana de mes, activan la ruta Te enseño mi pueblo. "Lo solemos organizar el domingo, pero somos flexibles. Si nos llaman y nos piden el sábado, no tenemos problema", subraya.

La fuerza de Clunia

Con esta iniciativa logran atraer visitantes a un pueblo de 60 habitantes que, sin duda, se beneficia de la cercanía del yacimiento romano de Clunia. "Gracias a los visitantes tenemos dos bares, algo impensable en un pueblo que en invierno no llega a los 40 vecinos", señala.

Aunque las dos asociaciones están casi desactivadas, estos tres vecinos funcionan bien como equipo dinamizador. "Hace unas semanas organizamos una tarde de tertulia con las personas mayores, que fue todo un éxito, y el próximo sábado 30 de julio recibiremos por la tarde a la asociación cultural de Berlangas de Roa", avanza, convencida de que con la pandemia "hubo un antes y un después”. “Muchas actividades que se paralizaron no se han vuelto a recuperar", denuncia.

“Mi lugar para no hacer nada”

En su opinión, junto al necesario arreglo de calles y otras demandas que comparten la mayoría de los pueblos, Peñalba necesita alternativas sociales y culturales. "Nosotros llegamos a donde llegamos, pero haría falta una mayor implicación de la Diputación. El Ayuntamiento hace lo que puede y la alcaldesa, Alicia, nos apoya siempre, pero apenas tenemos medios", afirma, con la mirada puesta también en otros sueños, como poder contar algún día con un albergue, “porque estamos dentro de la Ruta del Cid”, o rehabilitar el lagar. "Es maravilloso, pero, si no se mantiene, lo terminaremos perdiendo", avisa.

A la pregunta "¿Qué significa para ti Peñalba de Castro?", Isabel lo tiene claro. "Aquí están mis raíces, pasé mi infancia y ahora es mi refugio; es mi lugar para no hacer nada, para estar en paz", termina.