La Fundación CERMI Mujeres publica la Memoria social 2025

Infografía de la memoria social 2025. A la izquierda aparece el código QR que lleva al documento. A la derecha aparece la fotografía ganadora en el X Concurso de Fotografía 2025 y los logotipos FCM y CERMI

La Fundación CERMI Mujeres (FCM) ha presentado su Memoria Social 2025, un balance que confirma la consolidación de la entidad como referente estatal e internacional en la defensa de los derechos humanos de las mujeres y niñas con discapacidad. El ejercicio ha estado marcado por una intensa actividad política, institucional y social, articulada en torno a la lucha contra la violencia, la defensa de los derechos sexuales y reproductivos, el fortalecimiento territorial y el impulso decidido de la participación de las nuevas generaciones.

El año comenzó con un hito de proyección internacional: la celebración en Madrid, el 21 de marzo, de la Conferencia Internacional para Abordar la Violencia contra las Mujeres y las Niñas con Discapacidad. Este encuentro reunió a personas expertas, representantes institucionales y organismos internacionales para definir estrategias concretas que mejoren la prevención, la protección y el acceso efectivo a la justicia, situando la interseccionalidad entre género, infancia y discapacidad en el centro de las políticas públicas.

La defensa del derecho a la maternidad constituyó otro eje central de 2025. El 30 de mayo, el Ministerio de Igualdad acogió la VIII Conferencia Sectorial «Maternidad y discapacidad: Una agenda pendiente», un espacio en el que se visibilizó la vulneración sistemática de este derecho y se analizó la realidad específica de las madres con discapacidad y de aquellas con hijos e hijas con discapacidad. La jornada puso de relieve la necesidad de garantizar apoyos suficientes y eliminar prejuicios estructurales que siguen cuestionando la autonomía y la capacidad de decisión de estas mujeres.

En paralelo, la Fundación reforzó su estructura territorial con la celebración del I Encuentro Anual con las Comisiones de la Mujer y de Igualdad de los CERMIs Autonómicos, que permitió coordinar estrategias para la adaptación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género en el ámbito regional y consolidar una acción coherente y articulada en todo el territorio. Este fortalecimiento organizativo ha sido clave para ampliar el impacto de la incidencia política.

El compromiso con el empoderamiento generacional se materializó en octubre con la puesta en marcha de la I Escuela de Niñas y Adolescentes con Discapacidad y Escuela de Madres, celebrada bajo el lema «Mi voz tiene poder». Más de veinte niñas participaron en un proceso formativo centrado en liderazgo, derechos humanos y participación social, generando un espacio seguro y transformador. En el marco de esta iniciativa se constituyó formalmente el Consejo de Participación de Niñas y Adolescentes con Discapacidad, órgano pionero destinado a canalizar sus demandas hacia las políticas públicas. Coincidiendo con el Día Internacional de la Niña, el Consejo hizo pública su declaración «La niña que soy, el cambio que lidero», reclamando el fin de la institucionalización y de las prácticas nocivas que afectan a niñas con discapacidad.

El activismo social tuvo su epicentro en noviembre con la celebración en Valencia del VIII Foro Social de Mujeres con Discapacidad, bajo el lema «Mujeres valientes, mujeres sin límite». Cerca de 200 participantes debatieron sobre cuestiones como la explotación sexual y el impacto del cambio climático, y el encuentro culminó con la participación activa en la marcha del 25 de noviembre, reafirmando el compromiso colectivo contra todas las formas de violencia.

La construcción de alianzas estratégicas con el movimiento feminista también se intensificó durante el año. En diciembre se celebró la III Jornada Anual de Alianzas con Organizaciones de Mujeres, en la que se formalizaron colaboraciones con entidades como APRAMP y Asociación Alanna para integrar la discapacidad de forma transversal en la lucha contra la trata, la violencia vicaria y otras manifestaciones de violencia estructural.

El conjunto de esta labor ha sido avalado por importantes reconocimientos institucionales. En 2025, la Fundación CERMI Mujeres recibió la Placa de Honor de la Orden del Mérito Civil, otorgada por el Ministerio de Asuntos Exteriores en reconocimiento a su labor extraordinaria en la garantía de los derechos humanos. Asimismo, fue distinguida con el Premio «Mujeres por Derecho» de la Fundación Aranzadi La Ley por su incidencia en la integración de la perspectiva de género y discapacidad en la legislación, y obtuvo el Sello Bequal Premium, máxima certificación que acredita su compromiso integral con la inclusión.

Con estos avances, la Fundación CERMI Mujeres cierra un año de consolidación y progreso indiscutible y afronta 2026 con una agenda ambiciosa, centrada en impulsar una ley de reparación integral para las víctimas de esterilizaciones forzadas y en seguir ampliando la participación directa de mujeres y niñas con discapacidad en la toma de decisiones públicas.

La Memoria Social 2025 refleja un modelo de acción basado en la incidencia política, el trabajo en red y el liderazgo transformador, confirmando a la Fundación CERMI Mujeres como actor clave en la construcción de una sociedad libre de violencia y discriminación.

Enlace directo al documento: https://fundacioncermimujeres.es/wp-content/uploads/2025/12/FCM_MEMORIA_SOCIAL_2025.pdf