CERMI Mujeres denuncia la violencia oculta contra mujeres y niñas con discapacidad en centros cerrados y la complicidad del silencio institucional

Imagen del manifiesto 25 N
Imagen del manifiesto 25 N

La Fundación CERMI Mujeres, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ha presentado el “Manifiesto de la Fundación CERMI Mujeres con motivo del 25N de 2025”, bajo el lema “¡El silencio te hace cómplice! Denuncia la violencia contra mujeres y niñas con discapacidad”, en el que denuncia de forma contundente las violencias graves y sistemáticas que sufren mujeres y niñas con discapacidad en entornos cerrados y segregados, y la existencia de un silencio interesado por parte de autoridades, instituciones y profesionales que conocen estos hechos, pero no actúan.

El manifiesto advierte que estas violencias, especialmente frecuentes en instituciones residenciales, centros de salud mental y otros recursos segregados, permanecen ocultas por dinámicas de dependencia, aislamiento y falta de supervisión. Pese a la evidencia acumulada, muchos casos no se investigan, no se juzgan y no se reparan, debido a una cultura institucional que prioriza la protección de la reputación de centros y servicios, e incluso del entorno familiar, por encima de la seguridad y los derechos de las víctimas.

En su declaración, CERMI Mujeres detalla medidas concretas para revertir esta situación, como la obligación de investigar todos los casos de violencia, el refuerzo de mecanismos independientes de supervisión en centros cerrados, la creación de canales de denuncia accesibles y confidenciales, la prohibición de remitir estos casos a mediación encubierta y la formación específica para que mujeres y niñas institucionalizadas puedan identificar, nombrar y denunciar la violencia que sufren.

La Fundación CERMI Mujeres se compromete a intensificar su labor de vigilancia, denuncia pública e incidencia política, con el objetivo de asegurar que ninguna autoridad, institución o profesional pueda continuar amparando con su silencio prácticas que vulneran gravemente los derechos humanos de mujeres y niñas con discapacidad.

CERMI Mujeres subraya que este 25N interpela directamente a los poderes públicos y a todos los sistemas de cuidados: el silencio ante la violencia en entornos segregados es una forma de complicidad, y romperlo es una obligación ética, social y democrática. Garantizar entornos seguros y libres de violencia para todas las mujeres y niñas con discapacidad es una exigencia de derechos humanos que no admite demora.