Las niñas y adolescentes con discapacidad exigen vivir libres de violencia, con apoyos y ser escuchadas en todas las decisiones que les afectan

  • Las participantes en la II Escuela de Niñas y Escuela de Madres de Fundación CERMI Mujeres han presentado su declaración “Mi voz tiene poder”, con 12 demandas para garantizar los derechos de la infancia con discapacidad.
  • La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha recogido sus propuestas y ha afirmado que “el sistema se tiene que hacer cargo de la diversidad y adaptarse a las personas”, comprometiéndose a trasladar los “deberes” planteados por las niñas y adolescentes.
Presidenta del Consejo leyendo declaración a la ministra
Presidenta del Consejo leyendo declaración a la ministra

Fundación CERMI Mujeres ha cerrado este viernes 17 de julio la II Edición de la Escuela de Niñas y Escuela de Madres, celebrada bajo el lema “Mi voz tiene poder”, con la presentación de una declaración elaborada por las propias niñas y adolescentes con discapacidad participantes, en la que reclaman que se garanticen todos sus derechos, que se escuche su voz y que sus propuestas sean incorporadas a las políticas públicas de infancia, juventud, igualdad y discapacidad.

La declaración constituye el eje central de esta edición y recoge tanto los avances reconocidos por las participantes como las preocupaciones que siguen marcando sus vidas. En el documento, las niñas y adolescentes expresan su alegría por el aumento de su participación en consejos de infancia y adolescencia, por la reforma de las leyes de discapacidad y autonomía personal y dependencia, por el proceso de reforma de la Ley Orgánica de Protección integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, y por el 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Sin embargo, también alertan de que la sociedad sigue percibiendo a las niñas y adolescentes con discapacidad como “poco útiles”, denuncian el aumento de los discursos de odio e insultos en redes sociales, la soledad y el aislamiento durante la jornada escolar, el riesgo de sufrir violencia y acoso por razón de discapacidad, la pobreza extrema que afecta a muchas familias, la falta de respeto a sus derechos reproductivos, las barreras en el acceso al juego, el ocio, la cultura y el deporte, y la situación de niñas y niños con discapacidad que continúan viviendo en instituciones.

A partir de este diagnóstico, las participantes han formulado 12 demandas. Entre ellas, reclaman el derecho a vivir con sus familias y que estas reciban los apoyos necesarios para la crianza; una vivienda digna y accesible, alimentación adecuada y atención sanitaria especializada; una vida libre de violencia; apoyo psicológico para afrontar la soledad, el aislamiento, la discriminación y el acoso; respeto a su cuerpo y protección frente a la violencia sexual; educación inclusiva con recursos suficientes; apoyos individualizados en la educación, el ocio, la cultura y el deporte; protección frente al desprecio, los insultos y los discursos de odio; protección en el uso de la inteligencia artificial; el derecho a ser consultadas sobre todo lo que les afecte; datos oficiales sobre su situación; y el derecho a ser niñas y adolescentes felices, respetadas y amadas, que vivan en paz.

La declaración fue trasladada a la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, durante el encuentro mantenido con las participantes en la sede de la Fundación que se convirtió en el punto central de recepción institucional del mensaje construido durante la Escuela. Tras escuchar la lectura de la declaración, Rego afirmó que compartía “las alegrías y también los desafíos que quedan por delante” y aseguró: “Tomo nota de los deberes que me mandáis y prometo dar trámite y tratar de resolver las cosas que están por resolver todavía”.

La ministra subrayó además que una sociedad justa, democrática y libre es aquella en la que todas las personas, con su diversidad y sus necesidades, están cuidadas. En este sentido, defendió que “no se trata de que las personas con cualquier tipo de discapacidad se tengan que adaptar al sistema, sino que es el sistema el que se tiene que adaptarse a las personas”.

Durante su intervención, Rego se refirió a las reformas legislativas en marcha y destacó que la reforma de las leyes de dependencia y discapacidad supone un avance al situar en el centro las necesidades de las personas con discapacidad y poner recursos a disposición para que los derechos sean efectivos. También señaló que la ampliación de la ley de protección de la infancia frente a la violencia deberá reforzar la respuesta ante el acoso escolar y otras formas de violencia que afectan de manera específica a niñas, niños y adolescentes con discapacidad.

La ministra mostró asimismo preocupación por las violencias digitales y explicó que la futura ley de entornos digitales seguros pondrá el foco en la discapacidad. “Me llevo el compromiso”, afirmó, antes de animar a las niñas y adolescentes a seguir participando y trasladando sus demandas.

La jornada previa

La declaración presentada este viernes es resultado del trabajo desarrollado durante la Escuela, especialmente en la jornada del día 16, en la que las 21 niñas y adolescentes participantes abordaron la soledad no deseada, el aislamiento, el acoso escolar y otras formas de violencia y discriminación presentes en los entornos educativos y sociales.

La sesión principal, titulada “Por el cambio que quiero”, se concibió como un taller de empoderamiento frente a la soledad y el acoso escolar. Las participantes trabajaron en grupos diferenciados de niñas y adolescentes, con contenidos y dinámicas adaptados a su edad, grado de madurez y necesidades de apoyo. El objetivo fue que pudieran reconocer situaciones de aislamiento, discriminación o violencia, expresar cómo se sienten y saber a quién recurrir cuando necesiten ayuda.

Durante esta segunda jornada también se preparó la declaración formal, con el acompañamiento de integrantes del Consejo de Participación de las Niñas y Adolescentes de Fundación CERMI Mujeres. De forma paralela, la Escuela de Madres desarrolló talleres de apoyo emocional, autocuidado y salud mental dirigidos a madres de hijos e hijas con discapacidad, además de un espacio conjunto sobre sistemas de comunicación como la lengua de signos, el braille, los pictogramas y el lenguaje sencillo.

Visita institucional y cierre de la Escuela

La jornada final incluyó también una visita al Congreso de los Diputados, prevista en el programa de la II Escuela, como parte de la dimensión institucional de la iniciativa. Esta actividad permitió reforzar el vínculo entre la participación de las niñas y adolescentes con discapacidad y los espacios públicos en los que se debaten y deciden las políticas que afectan a sus vidas.

Con esta segunda edición, en la que han participado 21 niñas y adolescentes con discapacidad, Fundación CERMI Mujeres reafirma su compromiso con su derecho a ser escuchadas, participar y vivir libres de discriminación y violencia. La clausura ha supuesto también el cierre de la Escuela de Madres, concebida como un espacio de apoyo mutuo, cuidado, formación y acompañamiento para las madres de niñas y adolescentes con discapacidad, cuyo papel resulta esencial para avanzar en la defensa de sus derechos y en la construcción de entornos más seguros, inclusivos y accesibles.

La II Escuela de Niñas y Escuela de Madres está financiada íntegramente mediante una subvención nominativa del Instituto de las Mujeres concedida a Fundación CERMI Mujeres.

 

Sede FCM con Ministra

 

Sede FCM

 

Sede FCM en el Encuentro con la ministra