Noelia López Aso, demostrar que las barreras nunca tienen la última palabra

Imagen de Noelia López

“Las mujeres con discapacidad no somos heroínas. Con los apoyos adecuados podemos decidir nuestra propia vida”

Noelia López Aso, presidenta de la Comisión de Personas con Discapacidad con Grandes Necesidades de Apoyo del CERMI Estatal y patrona de la Fundación CERMI Mujeres.

Leyendo el capítulo dedicado a Noelia López Aso, he descubierto la historia de una niña de un pequeño pueblo del Pirineo aragonés a la que demasiadas personas dijeron lo que no podría hacer. Le dijeron que quizá no viviría, que no podría ir a la escuela, que determinadas metas no estaban hechas para alguien como ella. Y, sin embargo, página tras página aparece una niña empeñada en entender el mundo, en aprender, en leer, en demostrar, sobre todo a sí misma, que las barreras nunca tienen la última palabra.

Nacida en la década de los setenta en un entorno rural de la provincia de Huesca, Noelia creció en una época en la que las personas con parálisis cerebral apenas encontraban apoyos y, con demasiada frecuencia, eran definidas por etiquetas que condicionaban su futuro antes incluso de comenzar a vivirlo. Sin embargo, su historia es también la de una familia que decidió creer en ella cuando otros no lo hacían. A lo largo de toda la entrevista aparece constantemente el cariño hacia sus padres y sus hermanos, a quienes reconoce como piezas fundamentales de todo lo que ha conseguido.

Hay un episodio especialmente revelador. Cuando llegó el momento de incorporarse a la escuela, una profesora se negó a admitirla porque consideraba que no era capaz de aprender. Aquella decisión le hizo perder casi dos años de escolarización. Poco después apareció Lola, una joven maestra que fue a buscarla a su casa y que cambió para siempre el rumbo de su vida. Leyendo esa parte de la historia, una comprende hasta qué punto una sola persona puede abrir oportunidades o cerrarlas.

Noelia recuerda también las dificultades para estudiar, desplazarse y acceder a una educación en igualdad de condiciones. Pero lejos de resignarse, convirtió cada obstáculo en un motivo más para seguir avanzando. Fue la primera alumna en España que cursó la EGB a través del Cenebad, logró una de las mejores notas de Selectividad de Aragón y terminó licenciándose en Derecho en la Universidad de Zaragoza, convirtiéndose en la primera mujer con parálisis cerebral en alcanzar ese logro.

Nuestra protagonista, nunca habla de heroicidades, al contrario, reivindica algo mucho más importante, que las personas con discapacidad no necesitan admiración ni paternalismo, sino apoyos, accesibilidad y oportunidades para tomar sus propias decisiones. Quizá por eso una de sus grandes luchas actuales sea la defensa de la asistencia personal y de la vida independiente para las personas con grandes necesidades de apoyo.

Hoy, desde la Fundación CERMI Mujeres y desde los distintos espacios de participación en los que trabaja, sigue defendiendo los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad con la misma determinación que la acompañó desde pequeña. Pero detrás de la activista, de la jurista y de la dirigente social sigue apareciendo aquella niña curiosa que aprendió a leer con apenas tres años y que nunca permitió que otros decidieran cuáles debían ser sus límites.

Nota: Este perfil anticipa la publicación del libro 20 Mujeres Activistas por la Discapacidad, de Mayte Antona, que editará la Fundación CERMI Mujeres con motivo del 20.º aniversario de la adopción por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La obra se presenta en formato papel el próximo 29 de junio.

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