Teresa Palahí, aprender a caminar entre la niebla

Imagen de Teresa Palahí

Mujer con discapacidad visual, activista, dirigente de la ONCE y defensora incansable de los derechos humanos, Teresa Palahí pertenece a esa generación de mujeres que tuvieron que abrir camino cuando apenas había senderos trazados. Palahí, no es solo a una referente del movimiento asociativo, sino también a una niña que tuvo que aprender demasiado pronto que la vida no siempre pone las cosas fáciles.

Su historia comienza en Girona, en una familia trabajadora donde el cariño y los valores ocupaban un lugar central. Teresa recuerda con especial emoción a su padre, con quien compartía una relación muy estrecha, hecha de complicidades, paseos, tebeos y meriendas. Su muerte, cuando ella tenía apenas ocho años, supuso un golpe difícil de asumir. Y casi al mismo tiempo llegó otro desafío. Empezó a dejar de ver bien la pizarra en el colegio. Su madre, que acababa de quedarse viuda con tres hijos, inició entonces un largo recorrido por consultas médicas buscando respuestas para aquella niña que poco a poco iba perdiendo visión. El diagnóstico tardaría ocho años en llegar.

 

Hay algo que atraviesa toda la entrevista y que me parece una de las claves para entender a Teresa. La figura de su madre. Una mujer adelantada a su tiempo, profundamente creyente y al mismo tiempo firmemente convencida de la igualdad entre hombres y mujeres. Una madre que nunca la sobreprotegió por tener una discapacidad visual y que le repetía una frase que acabaría acompañándola toda la vida: “Teresa, tú siempre tira p'alante”.

La entrada en la ONCE marcó un antes y un después. Teresa suele decir que fue como si se abrieran de golpe todas las puertas que hasta entonces permanecían cerradas. Allí descubrió apoyos, oportunidades y la certeza de que podría construir su propio proyecto de vida. A partir de ese momento comenzó una trayectoria profesional y asociativa que la llevaría a asumir responsabilidades muy relevantes dentro de la organización, en una época en la que apenas había mujeres ocupando puestos directivos.

Impresiona especialmente comprobar esa incomprensión tantas veces repetida y sufrida por las personas con discapacidad, como cuando siendo niña, había profesores que no entendían sus necesidades, responsables educativos incapaces de ofrecer apoyos adecuados y entornos laborales donde los comentarios machistas formaban parte de la normalidad. Quien conoce a Teresa, sabe que jamás se presenta como víctima de nada. Su relato, es sereno, pero también con la convicción de quien sabe que cada pequeño avance ha costado mucho esfuerzo.

El capítulo permite descubrir además a una mujer profundamente comprometida con la igualdad, la participación de las mujeres con discapacidad en los espacios de decisión y la reparación para quienes sufrieron vulneraciones de derechos como las esterilizaciones forzosas. Pero quizá lo que mejor la define aparece en el título de un libro que ella misma escribió recientemente: Biografía de la niebla. Porque la niebla fue llegando poco a poco a sus ojos, pero nunca consiguió impedirle seguir avanzando.

Hoy, ya jubilada de sus responsabilidades profesionales, Teresa continúa vinculada al activismo, a la Fundación CERMI Mujeres y a la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Y detrás de todos los cargos y reconocimientos sigue apareciendo la misma mujer que aprendió desde niña que la vida consiste, sencillamente, en seguir caminando, incluso cuando el horizonte se vuelve borroso, y con un legado como activista continuará inspirando a las generaciones futuras, sin duda.

 

Nota: Esta sinopsis anticipa la publicación del libro 20 Mujeres Activistas por la Discapacidad, de Mayte Antona, que editará la Fundación CERMI Mujeres con motivo del 20.º aniversario de la adopción por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La obra se presenta en formato papel el próximo 29 de junio.

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