Patricia Gasco Sánchez, sevillana y vinculada desde hace más de doce años al movimiento Plena inclusión, llega al Patronato de la Fundación CERMI Mujeres con una trayectoria construida desde la formación constante, la participación y la defensa de derechos en primera persona. Codirectora de la Plataforma Estatal de Representantes de Personas con Discapacidad Intelectual y del Desarrollo, formadora en liderazgo y empoderamiento, promotora de igualdad y validadora de lectura fácil, reivindica que las mujeres con discapacidad intelectual no solo sean escuchadas, sino que ocupen los espacios donde se decide. «Nada de lo que se decida sobre nosotras debería decidirse sin nosotras», afirma en esta entrevista, en la que habla de accesibilidad cognitiva, violencia de género, salud sexual y reproductiva, empleo, vida independiente y apoyos reales para ejercer el liderazgo.
Su incorporación al Patronato de la Fundación CERMI Mujeres supone también la presencia directa de una mujer con discapacidad intelectual en un espacio de decisión. ¿Cómo vive este nuevo paso y qué cree que puede aportar desde su experiencia?
Para mí es un paso muy importante, tanto en el plano personal como para todo el movimiento. Entro en el Patronato como mujer con discapacidad intelectual que viene de Plena inclusión, después de más de una década formándome en igualdad y derechos y trabajando como representante, formadora y validadora de accesibilidad cognitiva.
Eso significa que nuestra voz va a estar presente en un espacio donde se toman decisiones que nos afectan.
Durante mucho tiempo se ha hablado de nosotras sin que estuviéramos en la sala. Formar parte del Patronato significa que ahora puedo estar ahí, aportar toda la experiencia acumulada en temas de igualdad, en las mesas de empoderamiento de mujeres con discapacidad, en congresos, jornadas y en la Plataforma EPSA…, y ayudar a que el trabajo de la Fundación sea más plural y esté más conectado con la realidad de las mujeres con discapacidad intelectual.
Lo vivo con mucha responsabilidad, pero también con mucha ilusión.
"Las mujeres con discapacidad intelectual debemos estar en los espacios donde se decide"
La Fundación CERMI Mujeres defiende los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad. ¿Qué temas cree que son más importantes para las mujeres con discapacidad intelectual?
Hay varios temas que para mí son prioritarios.
Uno es la violencia de género, que sigue afectando de manera especial a mujeres con discapacidad intelectual y que necesita justicia y reparación.
Otro es la salud sexual y reproductiva: llevo años trabajando estos temas, primero con el curso de Mujeres Autogestoras para Empoderar de APROSE Sevilla en 2019 y después en distintas mesas de experiencia sobre empoderamiento de mujeres con discapacidad organizadas por CERMI Andalucía, Plena inclusión Andalucía, la Consejería de Inclusión Social, APROSE y Feproami, porque muchas veces se nos sigue negando información y decisión sobre nuestro propio cuerpo.
También son claves el acceso al empleo, a una formación de calidad y a la vida independiente, y algo que para mí es la base de todo, y a lo que llevo dedicada desde 2017 como validadora: que la información llegue en un formato accesible, en lectura fácil, porque sin información no hay decisión posible.
Y, por supuesto, la participación real: que estemos presentes y con voto en los espacios donde se decide, no solo como invitadas.
Usted viene del movimiento Plena inclusión. ¿Qué ha aprendido allí sobre participación, derechos y vida independiente?
En Plena inclusión he aprendido que participar es mucho más que estar presente: es tomar parte, comprometerse, ser protagonista de lo que pasa a tu alrededor. Es "ser" y "estar" a la vez, con una implicación activa. También he aprendido que nuestras asociaciones no tendrían sentido sin la participación de las personas con discapacidad intelectual, y que participar en la sociedad es un derecho fundamental, además de una condición necesaria para poder ejercer todos los demás derechos.
Desde el Curso de Formadora de Formadores en Participación de 2015 hasta la Formación en el Rol de Líder de 2020 o el Curso de Brecha Digital de 2022, he ido formándome sin parar, y ese aprendizaje lo he podido poner en práctica como representante de personas con discapacidad intelectual en Plena inclusión Andalucía y Plena inclusión España, participando en encuentros como la Plataforma EPSA, el Encuentro Europeo de Autogestores o Construimos Mundo, y también como ponente en jornadas de sensibilización en centros educativos, institutos y universidades.
Todo eso me ha enseñado que la vida independiente no depende solo de la persona, depende también de que la sociedad ponga los apoyos adecuados y de que se confíe en nuestra capacidad de liderar.
"Lo que nos falta no es capacidad, sino oportunidades y apoyos"
Muchas veces se habla de las mujeres con discapacidad intelectual sin contar con ellas. ¿Qué mensaje daría para que se escuche más su voz?
Mi mensaje es claro: nada de lo que se decida sobre nosotras debería decidirse sin nosotras.
Llevo años insistiendo en esto, primero como formadora en igualdad de género desde 2018 y después en las mesas de experiencia sobre empoderamiento de mujeres con discapacidad, y siempre llego a la misma conclusión: las mujeres con discapacidad intelectual no necesitamos que hablen por nosotras, necesitamos que nos den el micrófono y el tiempo para hablar nosotras mismas, con nuestras palabras.
Para eso hace falta información accesible, formación en liderazgo y espacios reales de participación, no solo simbólicos.
Hace falta que quienes trabajan con nosotras aprendan a escuchar: escuchar, escuchar y escuchar. Cuando eso pasa, cuando de verdad se cuenta con nosotras, se nota, porque las decisiones son mejores y nos representan de verdad.
¿Qué barreras encuentran todavía las mujeres con discapacidad intelectual en su vida diaria? Por ejemplo, en el trabajo, la formación, la salud o la participación social.
Todavía encontramos muchas barreras. En el trabajo, sigue costando mucho acceder a un empleo digno y muchas veces se nos ofrecen empleos poco cualificados o no se hacen los ajustes necesarios.
En la formación, la información no siempre llega en un formato que podamos entender, y eso nos deja fuera antes incluso de empezar; por eso llevo años dedicada, junto con Plena inclusión, a la validación de lectura fácil y accesibilidad cognitiva de entornos y páginas web.
En la salud, muchas veces no se nos explica con claridad lo que nos va a pasar en una consulta o un tratamiento, y en el caso de la salud sexual y reproductiva esto es todavía más grave.
Y en la participación social seguimos encontrando prejuicios: se piensa que no podemos opinar, decidir o representar a otras personas, cuando en realidad lo que nos falta no es capacidad, sino oportunidades y apoyos.
Mi propio recorrido, desde un PCPI de Jardinería hasta formar parte hoy de un patronato estatal, demuestra que esas barreras se pueden superar cuando hay apoyos adecuados.
Usted representa también una forma de liderazgo en primera persona. ¿Qué apoyos necesitan las mujeres con discapacidad intelectual para participar más en las entidades y en la sociedad?
Necesitamos, sobre todo, buenos apoyos, y eso quiere decir varias cosas concretas.
Primero, poder elegir a la persona que nos acompaña en el proceso, porque se trabaja mejor cuando eliges tú misma tu apoyo.
Segundo, que no se dé nada por sabido y que la información llegue en el mejor formato posible, en lectura fácil, porque la información es poder; a eso me dedico como validadora de lectura fácil y accesibilidad cognitiva desde 2017.
También hace falta dar la información por adelantado, porque cuando conozco bien algo puedo aportar mucho más. Y hace falta que los profesionales aprendan de las personas a las que apoyan: ellos son profesionales, pero nosotras somos expertas en discapacidad por experiencia propia.
Además, hacen falta oportunidades de formación continua, como las que yo misma he recibido a lo largo de los años -en participación, en liderazgo, en igualdad, en brecha digital- porque cuando se juntan los buenos apoyos, la formación y la personalización, se abren oportunidades reales y se favorece la participación.
¿Qué le gustaría aportar al Patronato de la Fundación CERMI Mujeres durante esta nueva etapa?
Me gustaría aportar la mirada y la experiencia de las mujeres con discapacidad intelectual desde dentro, no desde fuera.
Traigo conmigo más de diez años de trabajo en Plena inclusión Andalucía y Plena inclusión España: como representante de personas con discapacidad intelectual, como formadora de liderazgo y empoderamiento en el programa Unidiversidad, como parte del Equipo Consultor Calidad Plena y como validadora de lectura fácil y accesibilidad cognitiva.
Me gustaría ayudar a que las políticas y los proyectos de la Fundación tengan siempre en cuenta a las mujeres con discapacidad intelectual, que la información y los materiales sean accesibles para todas, y seguir defendiendo que nada se decida sobre nosotras sin contar con nosotras.
"Quiero contribuir a que cada vez más mujeres con discapacidad intelectual se animen a formarse, a dar el paso y a ocupar espacios de decisión, como ahora tengo la oportunidad de hacer yo"
