¿Te imaginas que a los pocos días de nacer le dijeran a tu familia que probablemente no vas a sobrevivir? ¿Y que, además, si sales adelante, crecerás con una discapacidad intelectual y con la expectativa permanente de que otros decidan por ti? Pues la protagonista de esta semblanza, Maribel Cáceres, transformó ese pronóstico en algo muy distinto, una vida independiente, una voz propia y una forma de activismo que hoy inspira a muchas mujeres con discapacidad intelectual en España.
Maribel es vicepresidenta de Plena Inclusión España y miembro del comité ejecutivo del CERMI Estatal. Pero leyendo su historia una comprende enseguida que lo verdaderamente importante no son los cargos, sino todo lo que tuvo que atravesar para llegar hasta ellos. Su vida comenzó marcada por graves problemas derivados de la medicación antiepiléptica que tomaba su madre durante la lactancia. Los médicos llegaron a decirle a la familia que no contaran con ella. Sin embargo, salió adelante.
Me impresiona especialmente la dureza de su infancia escolar. Esa imagen de una niña jugando sola en el recreo con juguetes traídos de casa porque nadie quería acercarse resulta devastadora. También aquella conversación terrible que escuchó siendo pequeña, cuando algunas madres pedían que la expulsaran del aula porque “volvería tontitos” a los demás niños. Y, sin embargo, junto a esa crueldad aparece también la figura luminosa de una profesora que creyó de verdad en la inclusión y defendió su derecho a permanecer en clase.
Leyendo su relato, una entiende que Maribel no solo ha tenido que luchar contra las barreras sociales, sino también contra la sobreprotección. Ella misma reconoce que necesitaba salir de un entorno donde sentía que otros decidían constantemente por ella. Quizá por eso insiste tanto en el derecho a la autonomía y a la vida independiente. Hoy vive sola, trabaja, viaja, participa en espacios de decisión y reivindica algo muy sencillo, pero todavía profundamente revolucionario, que las personas con discapacidad intelectual puedan decidir sobre su propia vida.
Destaca también la claridad con la que denuncia la infantilización que todavía sufren muchas personas con discapacidad intelectual. Médicos que hablan con la familia en lugar de dirigirse a ellas, derechos sexuales cuestionados o decisiones tomadas sin comprensión plena. Frente a eso, Maribel responde con formación, liderazgo y una enorme conciencia de derechos.
Tras la muerte de su padre, la vida de su madre quedó completamente desbordada. Dos hijas con discapacidad, trabajos precarios que apenas duraban y una incertidumbre constante sobre cómo sostener el futuro. Leyendo esa parte de la historia, una entiende también el peso silencioso que muchas madres cargan durante años, intentando proteger a sus hijos incluso cuando ellas mismas se sienten sin apoyos.
Quizá una de las frases que mejor resume su trayectoria sea “estoy viviendo el mejor momento de mi vida”, porque detrás de esa afirmación hay algo muy profundo, la conquista de la autonomía, de la autoestima y de la libertad cotidiana. Esa libertad sencilla que ella misma describe al decir que ahora entra y sale cuando quiere, organiza su vida y decide incluso qué ver en la televisión.
Y tal vez ahí resida una de las mayores lecciones de Maribel Cáceres, demostrar cada día, con naturalidad y sin grandilocuencia, que una mujer con discapacidad intelectual también puede vivir plenamente su propia vida.
Nota Esta semblanza forma parte de la serie dedicada a las protagonistas del libro 20 Mujeres Activistas por la Discapacidad, de Mayte Antona, que publicará la Fundación CERMI Mujeres con motivo del 20.º aniversario de la adopción por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.