XVII ENCUENTRO DEL OBSERVATORIO SOBRE FEMINISMO Y DISCAPACIDAD

La Fundación CERMI Mujeres denuncia la servidumbre doméstica como “esclavitud moderna” sostenida por la inacción institucional

  • La entidad advierte de que la explotación laboral y la violencia sexual en el hogar forman una “puerta difícil de abrir”, reclama socializar los cuidados y alerta de que la brecha salarial del 7% perpetúa la dependencia estructural de las mujeres con discapacidad y de quienes las cuidan.
FOTO SILVIA PEREZ FREIRE
FOTO SILVIA PEREZ FREIRE

La Fundación CERMI Mujeres ha celebrado el XVII Encuentro del Observatorio sobre Feminismo y Discapacidad bajo el título “La servidumbre doméstica de las mujeres”, un espacio crítico donde se analizó cómo esta realidad constituye una de las manifestaciones más invisibilizadas de la desigualdad estructural. Durante la jornada, se denunció que, bajo la apariencia de relaciones laborales informales o vínculos de confianza, se ocultan situaciones de explotación, aislamiento y abuso de poder que afectan de manera desproporcionada a las mujeres y niñas con discapacidad.

La ponencia principal fue impartida por la doctora en Sociología Silvia Pérez Freire, quien advirtió que la explotación en el hogar y la violencia sexual son herramientas conjuntas de sometimiento. Pérez Freire destacó que "la vulnerabilidad de las mujeres no es un accidente, sino algo que se construye socialmente, que coloca a la persona en una situación en la que no puede desarrollar su autonomía", y subrayó que "son las administraciones y el Estado los que deben adecuarse a cada una de las necesidades específicas de las personas", ya que es la institución, en la dejación de sus funciones, la que genera dicha vulnerabilidad.

La experta también hizo hincapié en la importancia de combatir los relatos falsos, afirmando que "los mitos y las ideas preconcebidas siguen siendo un obstáculo a la respuesta social e institucional", por lo que es vital luchar por las narrativas en la conversación social. Pérez Freire señaló barreras críticas como la falta de autoconciencia como víctima, el miedo a los sistemas de protección y las prácticas de revictimización, proponiendo que "sería conveniente pensar en operativizar el instrumento del abuso de vulnerabilidad" para corregir las problemáticas en las instituciones.

Por su parte, la psicóloga Carola López Moya analizó la servidumbre derivada de los cuidados, indicando que "por el hecho de nacer mujer la sociedad nos impone una serie de mandatos" vinculados a la capacidad de reproducción. López Moya resaltó que en España el perfil de cuidadora informal (hijas, esposas y madres) recae mayoritariamente en las mujeres, quienes realizan un trabajo sin relevo cuyo valor económico es incalculable, pero que las deja en una situación donde "para las madres cuidadoras nunca hay descanso" y se encuentran socialmente abandonadas.

En su intervención, López Moya denunció la falta de apoyo estatal al señalar que "la sociedad ha construido sobre las mujeres, por el mero hecho de dar a luz a hijos con discapacidad, el mandato de que tienen que cuidarles, como si no hubiese otra alternativa, como si no se pudiesen socializar los cuidados". Esta "esclavitud moderna" implica que muchas madres trabajen hasta 720 horas mensuales sin descanso, lo que deriva en un empobrecimiento real y en el deterioro de su salud física y mental ante la ausencia de protocolos de información sobre recursos disponibles.

Desde una perspectiva económica, Rocío Molpeceres, responsable de género de Confederación ASPACE, aportó datos sobre la brecha salarial, indicando que "las mujeres con discapacidad cobran un 7 % menos que los hombres con discapacidad", lo que agrava su dependencia económica. Molpeceres denunció que muchas familias se aprovechan de esta situación y de sus escasos recursos económicos para que no tengan un proyecto de vida propio: "Las mantienen dentro de sus casas para que les sirvan como cuidadoras dentro de la familia", impidiéndoles formar su propia independencia.

La periodista y activista Vicky Bendito puso el foco en la infantilización y el aislamiento, afirmando que "las mujeres con discapacidad vivimos por un lado entre el género y la nada", en referencia a que no se las considera aptas para mandatos de género como la maternidad, pero sí para servir a la familia. Bendito advirtió que "el problema del ámbito doméstico es que se configura como una puerta difícil de abrir" y exigió herramientas para que las víctimas denuncien sin miedo, con la certeza de recibir ayuda para que sus derechos no sean vulnerados.

El encuentro concluyó con un llamamiento a la acción política para derribar los mitos sobre la maternidad y la discapacidad y para socializar los cuidados de manera efectiva. Se reafirmó el compromiso de la Fundación CERMI Mujeres con una agenda feminista interseccional que sitúe en el centro a quienes enfrentan mayores barreras, recordando que "los hombres deben resolver sus problemas de socialización para aprender a vivir sin servidoras sexuales y domésticas", asumiendo un papel activo en la transformación social.

Imagen de las ponentes del XVII Encuentro del Observatorio. Aparecen (de izda a dcha): Silvia Pérez Freire, Carola López, Sara De Torres, Rocío Molpeceres, Vicky Bendito y la interprete de LSE. Aparecen los logotipos de FCM y los financiadores.