Reportaje

Ciudad Mujer - República Dominicana

La iniciativa del “Ciudad Mujer” fue creada en el 2011 por Vanda Pignato (Secretaria de Inclusión Social de el Salvador – 2009-2014) como un espacio único que prestase una atención integral a las mujeres
La manera en la que las personas utilizan los espacios, recursos, servicios, las vías de recepción de la información y los mecanismos de comunicación pueden variar enormemente en función del género. De esta manera, a la hora de realizar un acercamiento a la accesibilidad es preciso tomar en consideración, además de la dimensión relacionada con la igualdad de oportunidades, el impacto diferencial que el género produce en este ámbito.
Detalle del cartel de 'Ciudad mujer'
Detalle del cartel de 'Ciudad mujer'

Detalle del cartel de 'Ciudad mujer'Hay que tener presente que ya el preámbulo de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad hace mención expresa en la letra s) “la necesidad de incorporar una perspectiva de género en todas las actividades destinadas a promover el pleno goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales por las personas con discapacidad.” Asimismo, entre los principios de la CDPD se consagra la igualdad entre hombres y las mujeres (art. 3.g).

 

Por su parte, el art. 6.1, sobre “Mujeres con discapacidad”, reconoce que “las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación y, a ese respecto, adoptarán medidas para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.”

 

La Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)11 expresa, asimismo, su preocupación por el hecho de que en situaciones de pobreza las mujeres tienen un acceso mínimo a la alimentación, la salud, la enseñanza, la capacitación y las oportunidades de empleo, así como a la satisfacción de otras necesidades, y, aunque no hace referencia a las mujeres con discapacidad de manera expresa, sin embargo, es imperativo adoptar el enfoque de discapacidad, como marco interpretativo de la CEDAW.

 

La Observación General del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas sobre accesibilidad (artículo 9), entre otras cosas, recomienda que, cuando un Estado defina las normas de accesibilidad, deberá tener en cuenta la diversidad de personas con discapacidad y garantizar que la accesibilidad se ofrezca a personas de ambos géneros, de todas las edades y con cualquier tipo de discapacidad.

 

Destaca, asimismo, el párrafo 39 de dicha Observación donde se señala que la atención de la salud y la protección social seguirán estando fuera del alcance de las personas con discapacidad si no pueden acceder a los locales en los que se prestan esos servicios. Incluso en el caso de que los edificios en los que se prestan los servicios de atención de la salud y protección social sean accesibles, sin transporte accesible las personas con discapacidad no pueden trasladarse a los sitios en que se ofrecen los servicios. Es especialmente importante tener en cuenta la dimensión de género de la accesibilidad en la atención de la salud, en particular la atención de la salud reproductiva de las mujeres y las niñas con discapacidad. 

 

Además, el Comentario general nº 3 sobre el art. 6 “Mujeres y niñas con discapacidad” de la CDPD reconoce que los actos de violencia, explotación y/o abuso contra las mujeres con discapacidad que violan el artículo 16 de la Convención, incluyen, entre otros, la eliminación o control de ayudas de comunicación y el rechazo de la ayuda para comunicarse, la negación de la movilidad y accesibilidad personal, así como la eliminación o destrucción de la accesibilidad existente (como rampas, dispositivos de asistencia, sillas de ruedas, etc.).

 

Por todo ello, no debe sorprender la accesibilidad universal desde un enfoque de género sea una demanda en alza en proyectos de muy diversa naturaleza, con el fin de garantizar la plena inclusión de todas las mujeres sin excepción. Precisamente la iniciativa del Ciudad Mujer es una de ellas. 

 

Iniciativa Ciudad Mujer

 

Creada en el 2011 por Vanda Pignato, Secretaria de Inclusión Social de El Salvador – 2009-2014, como un espacio único que prestase una atención integral a la salud de las mujeres, desde el conocimiento de sus derechos, asi como una atención médica a su salud sexual y reproductiva; a la detección, prevención y atención en casos de violencia de género; y al acceso a servicios de asesoramiento laboral y financiero relacionados con la autonomía económica y en último término con su empoderamiento. 

 

Este tipo de política pública y más concretamente, materializado en esta iniciativa, es clave para el ejercicio de la ciudadanía de las mujeres, ya que pasan a ser consideradas como sujeto de derecho, a salir a la esfera pública. Es en definitiva una política afirmativa de acción positiva.

 

Este modelo de atención es también un claro ejemplo de la puesta en escena de la coordinación institucional necesaria entre los ministerios y organismos gubernamentales implicados en garantizar los derechos humanos de las mujeres (sanidad, educación, empleo, etc.) y la sociedad civil organizada que da voz a los distintos colectivos que están en situación de vulnerabilidad. 

 

El éxito de Ciudad Mujer ha trascendido fronteras hasta llegar a países como Costa Rica, Honduras o Paraguay. A finales de 2018 un equipo de consultoras de la Fundación CERMI Mujeres visitó República Dominicana, donde está previsto que se desarrollen los servicios de Ciudad Mujer en Santo Domingo, capital del país, y en Santiago, población situada en el noroeste. La Fundación CERMI Mujeres ha realizado una asistencia técnica con el objetivo de desarrollar una estrategia de accesibilidad e inclusión de mujeres con discapacidad en los centros ‘Ciudad mujer’. 

 

Y en este sentido, ha sido un reto aplicar la interseccionalidad y la perspectiva de género, porque supone atender a las mujeres en su diversidad y heterogeneidad, garantizando que haya cabida para todas sin perder de vista las especificidades de cada una. Por ejemplo, garantizar desde el inicio la plena accesibilidad de los servicios de atención ginecológica o, por ejemplo, considerar los factores de riesgo en la atención a mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género, la seguridad cultural en la atención de mujeres indígenas o de minorías étnicas o la despatologización de las mujeres trans, etc. entre otras muchas cuestiones. 

 

Por ello, tomar en cuenta esta mirada podrá asegurar un modelo de atención de calidad y de calidez, que dé respuesta efectiva y real a la situación que viven las mujeres, ya que visibilizará las brechas de género y la mejor forma de aminorarlas.

 

Ciudad Mujer en República Dominicana

 

A pesar de surgir en el contexto salvadoreño, esta iniciativa tiene el reconocimiento de Naciones Unidas y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, este modelo de atención se puede transferir como buena práctica a otros contextos. De hecho, se han hecho eco de esta iniciativa otros países de América Latina como Brasil, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Colombia, República Dominicana, entre otros. Y es en este último país donde la Fundación CERMI Mujeres ha tenido la oportunidad de realizar una consultoría externa gracias a financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

 

La consultoría, dirigida por Ana Peláez, vicepresidenta de la Fundación CERMI Mujeres, ha sido llevada a cabo por Josefa Álvarez, asesora de CERMI en materia de discapacidad, Ana López, arquitecta especialista en accesibilidad y Mercedes Serrato, trabajadora social ha tenido como objetivo general desarrollar una estrategia de accesibilidad e inclusión de mujeres con discapacidad en los Centros Ciudad Mujer en República Dominicana que permita introducir el concepto de discapacidad, y por consiguiente, de accesibilidad en la metodología de trabajo y la formación de los equipos técnicos de Centros Ciudad Mujer en República Dominicana e identificar la demanda local de las mujeres con discapacidad y la oferta de servicios que deberán ser considerados en el Programa. 

 

La población objetivo han sido mujeres con discapacidad y madres de personas con discapacidad. Asimismo, el concepto de accesibilidad en esta consultoría ha ido más allá de la infraestructura física de la Ciudad Mujer República Dominicana a fin de asegurar que las mujeres con discapacidad puedan tener acceso también a los servicios y los materiales. El concepto de accesibilidad en esta propuesta se ha correspondido con el recogido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas. 

 

Mapa político de República DominicanaEn el mes de noviembre el equipo técnico de la Fundación CERMI Mujeres adscrito a esta iniciativa se trasladó a Santo Domingo y Santiago, las dos ciudades en las que se tiene previsto desarrollar el proyecto, con el fin de conocer de primera mano las actuaciones realizadas hasta la fecha, entrevistarse con las personas responsables de su coordinación y realizar un trabajo de campo con las y los actores involucrados en el mismo (funcionariado encargado de prestar los servicios, atención e información y mujeres usuarias con discapacidad.)

 

La labor desarrollada en el marco del trabajo de campo, así como en el de gabinete puede resumirse en las siguientes acciones:  

 

- Diseñar una propuesta de trabajo de consultoría Ciudad Mujer República Dominicana. 

- Revisar material existente de Ciudad Mujer República Dominicana y los diseños arquitectónicos, técnicos y manual operativo u otros relevantes para el Plan de Acción de Género y Discapacidad.  

- Realizar grupos focales con mujeres con discapacidad, con madres y cuidadoras de personas con discapacidad, con mujeres pertenecientes a diversas organizaciones de la sociedad civil (feministas, empresarias, sindicalistas, vecinal y comunitario…)

- Entrevistar funcionarios/as de Ciudad Mujer República Dominicana y actores territoriales públicos, privados y de la sociedad civil de dos Centros Ciudad Mujer República Dominicana, así como socios estratégicos (Banco Interamericano de Desarrollo, Consejo Nacional de la Discapacidad, etc.).

- Revisar la propuesta de todos los Módulos de atención y el diseño arquitectónico y el futuro uso, para identificar y documentar su rol, fortalezas y retos en relación con la estrategia para mujeres con discapacidad, así como ajustes que ordenen la actuación de estas áreas de acuerdo a su objetivo.

- Redactar la propuesta de un plan de acción para el corto y mediano plazo para la implementación de la adaptación del diseño técnico de CM en Santo Domingo y Santiago.

- Proponer temáticas de capacitación para el funcionariado de CM RD, incluyendo los coordinadores de módulos de Ciudad Mujer República Dominicana, de coordinación territorial y enlaces.

 

Los servicios de Ciudad Mujer República Dominicana frente a las demandas de las mujeres con discapacidad usuarias

 

En proceso de implantación, Ciudad Mujer República Dominicana ofrecerá en un futuro servicios especializados aglutinados en seis módulos: autonomía económica, salud sexual y reproductiva, atención a la violencia contra las mujeres, atención a adolescentes, educación colectiva y cuidado infantil. 

 

Según datos de Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales de República Dominicana se estima que el programa atenderá cerca de 252 mil mujeres entre los 15 y los 64 años, lo que representa el 17% de la población femenina en ese rango de edad en dicho territorio.

 

Pese a los avances logrados en materia de género, en República Dominicana persisten serios retos. El país cuenta con una de las tasas de mortalidad materna más altas de la región (90 muertes maternas por cada 100.000 nacidos) y una tasa de ocupación laboral femenina inferior al promedio regional (39,7%), además de un bajo acceso a créditos productivos y una alta proporción de mujeres sin educación básica completa.

 

"En proceso de implantación, Ciudad Mujer República Dominicana ofrecerá en un futuro servicios especializados aglutinados en seis módulos: autonomía económica, salud sexual y reproductiva, atención a la violencia contra las mujeres, atención a adolescentes, educación colectiva y cuidado infantil" 

 

La consultoría ha realizado aportaciones en materia de accesibilidad en relación al entorno construido (edificios, materiales, recursos y accesos) así como a los contenidos sustanciales que se abordan en cada uno de los módulos de atención.


Aun cuando la consultoría realizada en República Dominicana tenía como una de sus prioridades conocer las demandas, necesidades y reivindicaciones de las mujeres con discapacidad dominicanas, tratar a esta parte de la población como un colectivo homogéneo sería una generalización algo injusta, pues las mujeres y adolescentes con discapacidad dominicanas, como las mujeres y adolescentes con discapacidad en el resto del mundo, están en diferentes momentos de su proceso personal de empoderamiento, del mismo modo que sus situaciones sociales, emocionales, económicas y de todo tipo, condicionan sus reivindicaciones o la percepción de sus necesidades, cuando no incluso de sus derechos.

 

En términos muy genéricos, las demandas principales se relacionan con el más profundo y básico derecho a la ciudadanía. Trabajar, estudiar, progresar, vivir en un mundo que no las violente; donde los sistemas de salud o justicia las “protejan” sin restarles autonomía. ¿Nos parecen ajenas estas demandas? Ciertamente, aún con matices, aún con los derechos que en España se han logrado conquistar, la base de las reivindicaciones es muy similar.

 

"En términos muy genéricos, las demandas principales se relacionan con el más profundo y básico derecho a la ciudadanía. Trabajar, estudiar, progresar, vivir en un mundo que no las violente; donde los sistemas de salud o justicia las “protejan” sin restarles autonomía. ¿Nos parecen ajenas estas demandas? Ciertamente, aún con matices, aún con los derechos que en España se han logrado conquistar, la base de las reivindicaciones es muy similar"

 

Quizás, un aspecto a destacar de lo recogido en el trabajo de campo podría ser la dificultad de estas mujeres para experimentar movilidad social; es decir, para mejorar su situación en sus contextos políticos y sociales, y esto no ocurre porque ellas no trabajen para cambiar esa realidad. Muchas mujeres con discapacidad, aun habiendo cursado estudios universitarios, no disponen de un trabajo acorde con su categoría profesional, lo cual impide su desarrollo personal, tanto a niveles económicos como emocionales o en relación con su autoestima.

 

Una demanda muy básica, pero muy reiterada tanto en República Dominicana como en España, es la de no ser juzgadas con más dureza, la de no tener siempre que andar demostrando doblemente que “se puede”, que se es válida, que se es capaz.

 

Por supuesto, hay una necesidad imperiosa y casi pragmática, de recursos y ayudas que en el contexto español son más frecuentes, o se obtienen con mayor facilidad. Estas demandas abarcan desde entornos urbanos más accesibles, hasta materiales técnicos, prótesis, información y asesoramiento, intérpretes, y un etcétera algo extenso.

 

En el día a día, estas mujeres confrontan discriminaciones y violencias que no siempre identifican como tales. Esto se relaciona con los tiempos, procesos y ritmos de empoderamiento son diferentes para cada mujer en cualquier zona del mundo. Sin embargo, el conocimiento de sus derechos parece abrirse paso día a día, y ellas mismas manifiestan que la percepción de la discapacidad en términos generales, ha cambiado mucho en su país en los últimos diez años. En este sentido, la percepción parece que también abarca la autopercepción, por lo que se encuentran casos de activistas con muchas ganas de seguir perforando realidades.

 

Resumiendo, a grandes rasgos, las mujeres más jóvenes, en su inmensa mayoría, tienen ganas de estudiar, de alcanzar niveles altos en el ámbito académico, y en muchas se entrelaza este deseo con el sueño de venir a Europa a cursar parte de su formación.

 

Las mujeres más mayores quieren la independencia que no siempre la vida les ha brindado, que sus familias tengan mejor calidad de vida y que nadie cuestione lo que hacen o si son capaces de hacerlo.

 

"Como ocurre en muchos contextos, tanto mujeres como adolescentes, agradecen y demandan espacios propios donde puedan encontrarse con otras mujeres en su misma situación; espacios para compartir, crecer, encontrar comprensión, ayudarse"

 

Como ocurre en muchos contextos, tanto mujeres como adolescentes, agradecen y demandan espacios propios donde puedan encontrarse con otras mujeres en su misma situación; espacios para compartir, crecer, encontrar comprensión, ayudarse. Por supuesto, en República Dominicana hay asociaciones y organismos específicos en materia de discapacidad, incluso concretos para mujeres, pero su demanda va un poco más allá. Casi se podría definir lo que expresan como un “hambre de sororidad”. 

 

Al fin y al cabo, el patriarcado ha propiciado que las mujeres se perciban entre sí como rivales. Esta cuestión es altamente perjudicial, pues hay ya demasiados ejemplos de cómo las comunidades en términos generales se benefician de la unión y colaboración de las mujeres, por lo que esta demanda, que también encontramos en nuestro propio país, se dibuje como un buen comienzo para la transformación social que las mujeres dominicanas parecen ansiar.