Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006-2026).

Con motivo del 20º aniversario de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) está desplegando un ciclo de diálogos para revisar dos décadas de avances, resistencias y deudas pendientes, pero ¿Qué ha cambiado realmente en la vida de las personas con discapacidad desde que se aprobó la Convención de la ONU hace veinte años? ¿Hasta qué punto los derechos reconocidos se ejercen en igualdad de condiciones? ¿Por qué el tiempo de espera sigue siendo una forma silenciosa de discriminación? ¿Qué ocurre cuando la violencia y la desigualdad se cruzan con el género y la discapacidad? ¿Y qué papel tienen la sociedad civil, las instituciones y las propias personas con discapacidad para que la Convención deje de ser un texto y se convierta en experiencia cotidiana?

«La Convención ha cambiado el marco jurídico y político, pero su cumplimiento real sigue dependiendo del tiempo, de los recursos y de una transformación cultural aún incompleta»

Imagen de Sara De Torres y Gregorio Saravia en el Diálogo de Servimedia
Imagen de Sara De Torres y Gregorio Saravia en el Diálogo de Servimedia

En este primer diálogo, organizado en la agencia Servimedia el 30 de enero,  se reunieron cinco voces con una vinculación directa y continuada con el CERMI y con la defensa de la Convención, cuyas responsabilidades actuales reflejan la madurez alcanzada por este marco de derechos en España. Ana Sastre Campo, primera delegada de la Convención en el CERMI, es hoy directora de Programas de Infancia en Fundación ONCE, desde donde trabaja la inclusión con enfoque de derechos desde las primeras etapas de la vida. A ella le sucedió Leonor Lidón Heras, doctora en Derecho y abogada especializada en Derecho de la Discapacidad, con una trayectoria centrada en la aplicación jurídica efectiva de la Convención. El relevo lo tomó Jesús Martín Blanco, actualmente director general de Derechos de las Personas con Discapacidad del Gobierno de España, cargo desde el que impulsa la agenda normativa y política alineada con las recomendaciones internacionales.

Desde la izquierda: Ana Sastre Campo, directora de Programas de Infancia en Fundación ONCE; Leonor Lidón Heras, abogada especialista en Derecho de la Discapacidad; Jesús Martín Blanco, Director General de las Personas con Discapacidad; Sara de Torres Riveiro, Delegada de Derechos Humanos y Agenda Política de la Fundación CERMI Mujeres; Gregorio Saravia Méndez, Delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención.

En la actualidad, Gregorio Saravia Méndez ejerce como delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención, liderando el seguimiento independiente de su cumplimiento, mientras que Sara de Torres Riveiro desempeña esta misma responsabilidad en la Fundación CERMI Mujeres, incorporando de manera específica la perspectiva de mujeres y niñas con discapacidad en la agenda de derechos humanos.

"La Convención ha cambiado las leyes, pero todavía no ha cambiado al ritmo que necesitan las vidas de las personas con discapacidad" | Gregorio Saravia

 

Gregorio Saravia, el tiempo de los derechos y la deuda pendiente

El actual delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención, Gregorio Saravia Méndez, reivindicó el papel singular del movimiento organizado de la discapacidad como mecanismo independiente de seguimiento de la Convención de la ONU en España, una función que en otros países recae en organismos públicos. “Que sea la sociedad civil quien supervise el cumplimiento de los derechos humanos no es casual, es una garantía democrática”, subrayó.

Saravia ensalzó la continuidad del trabajo desarrollado desde 2006 por las distintas personas que han asumido esta responsabilidad y destacó que la delegación cuenta hoy con una estructura consolidada y una agenda internacional activa. “La defensa de los derechos humanos no se hace en solitario, necesita alianzas, intercambio de metodologías y una cultura compartida entre quienes trabajamos en distintos países”, señaló.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue el factor tiempo como forma silenciosa de vulneración de derechos. El delegado del CERMI advirtió de que muchas personas con discapacidad viven atrapadas en esperas constantes que condicionan su vida cotidiana. “¿Cuánto tiempo pierde una persona con discapacidad esperando un taxi adaptado, un empleo digno o los apoyos educativos que necesita?”, planteó, subrayando que el ritmo de los derechos no puede ir por detrás del ritmo de la vida.

En ese sentido, recordó que el CERMI combina una actitud de inicio colaborativa con un espíritu crítico e inconformista frente a las deudas acumuladas hacia la ciudadanía con discapacidad. “Las personas con discapacidad hemos aprendido a esperar demasiado tiempo, pero la espera también es una forma de discriminación”, afirmó.

Saravia defendió además la importancia de empoderar a las propias personas con discapacidad y de fomentar una cultura de la denuncia, acompañada de canales accesibles y de una comunicación comprensible. “El reto ya no es solo normativo, es cultural, que las personas con discapacidad ocupen el centro de las decisiones que afectan a sus vidas y que esas decisiones sean respetadas”, concluyó.

Sara de Torres, mujeres y niñas con discapacidad, la desigualdad dentro de la desigualdad

La delegada de Derechos Humanos y Agenda Política de la Fundación CERMI MujeresSara de Torres Rivero, centró su intervención en la situación específica de las mujeres y niñas con discapacidad, recordando que la Convención de la ONU supuso un punto de inflexión al reconocer por primera vez la discriminación y la violencia interseccional que sufren.

De Torres subrayó la importancia del artículo 6 de la Convención, que reconoce que las mujeres y niñas con discapacidad padecen “formas múltiples y agravadas de discriminación y violencia, por el mero hecho de ser mujeres, niñas y tener discapacidad”. Un reconocimiento que, insistió, obliga a los Estados a adoptar medidas específicas en sus ordenamientos jurídicos y en las políticas públicas.

Uno de los déficits más graves, advirtió, es la ausencia de datos propios que reflejen con precisión esta realidad. “Lo que no se refleja en datos no existe y no se puede abordar”, afirmó, reclamando la elaboración de una macroencuesta específica sobre violencias contra mujeres y niñas con discapacidad, más allá de la violencia de género en sentido estricto.

"Lo que no se refleja en datos no existe y no se puede abordar, por eso las mujeres y niñas con discapacidad siguen siendo invisibles" | Sara de Torres

 

La delegada de la Fundación CERMI Mujeres alertó también de los obstáculos que encuentran las víctimas a la hora de denunciar, especialmente cuando la violencia se produce en el entorno familiar o institucional. “Muchas mujeres y niñas con discapacidad ni siquiera llegan a identificar que lo que viven es violencia, y cuando lo hacen se encuentran con barreras, falta de credibilidad y procedimientos inaccesibles”, denunció.

De Torres puso el énfasis en la reforma del artículo 49 de la Constitución, que menciona expresamente a las mujeres y niñas con discapacidad, y reclamó que ese avance constitucional se traduzca en legislación efectiva, recursos y políticas públicas. “No basta con el reconocimiento jurídico, ese reconocimiento tiene que llegar a la vida cotidiana de las mujeres y las niñas con discapacidad”, señaló.

Además, defendió que sean las propias mujeres y niñas con discapacidad quienes ocupen el centro del relato. “No se trata de hablar por ellas, sino de garantizar que tengan voz, datos y mecanismos reales para ejercer sus derechos”, concluyó.

Ana, Leonor y Jesús, tres etapas en la defensa de la Convención

El diálogo se completó con las aportaciones de quienes han formado parte del recorrido del CERMI en la defensa de la Convención. Ana Sastre Campo, primera delegada de la Convención, recordó el carácter disruptivo del texto aprobado en 2006 y alertó de que, aunque se ha ganado el discurso, “la realidad va más despacio que el papel”. Advirtió del riesgo de debilitamiento de los derechos humanos en un contexto internacional adverso y llamó a acelerar el cumplimiento de lo que aún está pendiente.

"Hemos ganado el discurso y el papel, pero la realidad va más despacio que la Convención" | Ana Sastre

 

Desde la izquierda: Ana Sastre Campo, directora de Programas de Infancia en Fundación ONCE; Leonor Lidón Heras, abogada especialista en Derecho de la Discapacidad; Jesús Martín Blanco, Director General de las Personas con Discapacidad; Sara de Torres Riveiro, Delegada de Derechos Humanos y Agenda Política de la Fundación CERMI Mujeres; Gregorio Saravia Méndez, Delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención.

La abogada Leonor Lidón Heras destacó el carácter pionero de la Convención desde el punto de vista jurídico, al no limitarse a reconocer derechos, sino a explicar cómo deben ejercerse en igualdad de condiciones, incorporando conceptos como accesibilidad, ajustes razonables y discriminación por asociación. Aun así, alertó de la distancia entre el nivel macro de las normas y el nivel micro de las personas, donde la discriminación sigue siendo cotidiana.

"No basta con ser titular de derechos, hay que poder ejercerlos en igualdad de condiciones" | Leonor Lidón

 

Por su parte, Jesús Martín Blanco, director general de Derechos de las Personas con Discapacidad y exdelegado de la Convención, defendió que el mayor avance ha sido asumir que las personas con discapacidad son sujetas de todos los derechos humanos, lo que implica presencia en espacios de poder y decisión. Recordó hitos recientes como la recuperación del derecho al voto, el fin de la esterilización forzosa o la Ley 8/2021, pero también señaló resistencias persistentes, especialmente en ámbitos como la educación inclusiva y la accesibilidad, donde la falta de presupuesto sigue siendo un obstáculo estructural.

"Los derechos humanos son incómodos porque democratizan el poder y lo llevan a quienes hemos estado siempre en las periferias" | Jesús Martín

Un diálogo que dejó una idea central, la Convención ha cambiado el marco jurídico y político, pero su cumplimiento real sigue dependiendo del tiempo, de los recursos y de una transformación cultural aún incompleta.

 

Enlace a la grabación del Diálogo:#Convención20. Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006-2026) en Vimeo

 

Logotipo de FCM  y 20 años CRPD
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